11 julio 2009

Benedicto XVI recibe a Obama: del "Yes, we camp" al "Yes, we Vatican"

Obama no ha querido irse de Italia sin pasar por el Vaticano y lograr hablar y fotografiarse con Benedicto XVI. Y de igual modo que los "terremotati" de L'Aquila le recibieron con un gran letrero que -jugando con el lema de su campaña "Yes, we can",  decía : "Yes, we camp" (una realidad y quizá una ironía ante el gobierno italiano), resulta que en la Oficina de Prensa del Vaticano, según cuenta John Allen, un periodista francés puso sobre su mesa un banner en el que se podía leer "Yes, we Vatican". Toda una síntesis y todo un síntoma de la popularidad mediática de Obama. Y quizá de algo más.

Puede ve
rse una breve y magnífica crónica periodística de la visita en esta noticia televisiva de RomeReports:



Cabe destacar, además de mostrar la cordialidad del encuentro, el interés del Vaticano en que supiéramos que Benedicto XVI había insistido, además de los asuntos previsto en la agenda del encuentro, en recordar a Obama el contenido de la Instrucción Dignitas Personae sobre algunas cuestiones de bioética [Descargar .pdf en español].

De hecho, es lo que ha destacado la prensa internacional, comenzando por la estadounidense. Así lo hace, en una crónica ejemplar, John Allen Jr. (
Pope presses Obama on pledge to reduce abortions), o también la CBS News (Obama Tells Pope He Wants Fewer Abortions), cogiendo, en fin, como puede verse por el titular, el rábano por la hojas... Está bien titulado, pero se trata de la respuesta de Obama, no su iniciativa: quien ahí ha hablado primero, alto y claro sobre el asunto ha sido Benedicto XVI y el Vaticano.

Por eso decía lo que "Yes, we Vatican". Porque si Obama, además de aprovechar su vuelo -como dijo- para leer  la Caritas in Veritate, recibida de Benedicto XVI como regalo, se anima a seguir con la Instrucción Dignitas Personae, verá que ésta comienza así:

"A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran “sí” a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy." (...)

Parece que no es sólo cuestión de "reducir" y "deplorar" abortos aquí o allá. Más bien se diría que -para un polítco- se trata de eliminarlos por ley, si es verdad la tantas veces aludida dignidad de los seres humanos.

¿Es normal que esta foto siga hoy en toda la prensa internacional?

No hay que exagerar, pero en l'Aquila han pasado estos días unas cuantas cosas políticas, aunque a duras penas sabemos ni la relevancia de lo hablado y acordado ni -por supuesto- qué va a ser de los hechos que sigan a los dichos en esta reunión del G-8.

En concreto, tras las dificultades para concretar medidas sobre el cambio climático (puro texto, sin cifras), se ha "hablado" de un compromiso de 20.000 millones de dólares por parte del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos para afrontar la crisis de la alimentación.

Pero pocos mencionan que se trata de "avanzar hacia ese objetivo a lo largo de tres años"... El G-8 ya va acumulando unas cuantas promesas que aún siguen siendo promesas.

Sabemos (sobre todo por las fotos) que en l'Aquila han visitado las ruinas del terremoto, por grupos, sabemos que Georges Clooney, de la mano del ex-alcalde de Roma se ha dejado ver por allí, prometiendo filmar una película. Y un confuso asunto de guardaespaldas con Sarkozy y Gadafi, y algunos chismorreos más sobre la señora Sarkozy.

Quizá, en vista de lo que parece que ha sucedido y lo que las fotografías -más vistosas que los textos, ahora que comienza el verano- nos han mostrado de la Cumbre del G-8, cabe insistir en preguntarse (ayer lo hice en e-scriptor.com, y hubo más de 70 visitas) al menos una cosa:
¿Es normal que esta foto de Reuters siga hoy presente en casi toda la prensa internacional?

Obama_sarkozy_tavares


Con comentarios más o menos divertidos o fuera de tono (el oficial, presuntamente "objetivo" es éste: "What Is Obama Looking At?"), resulta significativo que esta fotografía -entre muchas otras, desde luego menos anecdóticas o quizá procaces o "llamativas" de la curiosidad quizá- haya dado profusamente la vuelta al mundo en la red, prensa y tv internacionales, con ocasión del G-8.

¿Es cierto que vale todo, con tal de llamar la atención del curioso lector con imágenes de este tipo? Si así es, entonces no es de extrañar que se hable tan habitualmente de frivolidad cuando se habla de la comunicación pública...

Sabiendo, como es sabido, que lo que en principio hacen en público los personajes públicos es cosa pública y publicable, sabiendo además qué es lo que hace vender prensa en estos tiempos de crisis y de espectáculo y de curiosidad morbosa, etc., se puede explicar la vuelta al mundo de esa fotorafía.

Pero pienso que igualmente hay que saber también que el asunto no parece responder bien a la dignidad de los fotografiados, la de los fotografiantes, la  de quienes publican la foto y también la de los que la hemos visto.

Dicho sea todo esto sin necesidad de pensar en plan mogigato o algo semejante. Porque más bien sucede que, a fin de cuentas, nos encontramos ante uno de tantos síntomas (menores o leves en este caso, si se quiere ver así) de algunas patologías de la comunicación. No todo lo que técnica o legalmente puede hacerse es "comunicación saludable", por decir algo.

Todo un asunto, hoy de primera magnitud, del que se habla poco, quizá porque se prefiere no pensarlo y comentarlo en la misma longitud de onda, entre frívola y escandalosa, pero no seria. Y si no, ahí tenemos también -no es lo mismo, ciertamente- pero ahí tenemos a Murdock y sus espionajes periodísticos de políticos y famosos.

09 julio 2009

Sobre el relativismo, la verdad y el abuso de poder (político, comunicativo, etc.)

Univforum_relativismo


Casi todo el mundo sabe que ha sido Benedicto XVI quien ha puesto de moda, por así decir, la cuestión del relativismo en la cultura de nuestros días. Quizá por esta razón, se suele pensar que el relativismo es un asunto que sólo afecta a cuestiones de tipo "religioso", moral, etc. Y tal cosa no es cierta.

Así lo ha expuesto el prof. Rodríguez-Luño, con ocasión del congreso UNIV 2009, en un texto que resulta de mucho interés para quien quiera conocer verdaderamente algunas implicaciones antropológicas, políticas y comunicativas del relativismo teórico, y sus aparentes motivaciones teóricas y éticas (Descargar documento .pdf: Relativismo).

No es cuestión de que se hable del relativismo como del problema central que la fe cristiana tiene que afrontar en nuestros días. Más bien cabría decirlo precisamente al revés: siendo el relativismo lo que es -como posición ante la realidad-, no es de extrañar que también resulte un problema para la fe cristiana. De entrada, esto advierte el prof. Luño:

Está en juego un problema mucho más hondo y general, que se manifiesta primariamente en el ámbito filosófico y religioso, y que se refiere a la actitud intencional profunda que la conciencia contemporánea —creyente y no creyente— asume fácilmente con relación a la verdad.

La referencia a la actitud profunda de la conciencia ante la verdad distingue el relativismo del error. El error es compatible con una adecuada actitud de la conciencia personal con relación a la verdad.

La filosofía relativista dice, en cambio, que hay que resignarse al hecho de que las realidades divinas y las que se refieren al sentido de la vida humana, personal y social, son sustancialmente inaccesibles, y que no existe una única vía para acercarse a ellas.

Cada época, cada cultura y cada religión ha utilizado diversos conceptos, imágenes, símbolos, metáforas, visiones, etc. para expresarlas. Estas formas culturales pueden oponerse entre sí, pero con relación a los objetos a los que se refieren tendrían todas igual valor. Serían diversos modos, cultural e históricamente limitados, de aludir de modo muy imperfecto a unas realidades que no se pueden conocer.

En definitiva, ninguno de los sistemas conceptuales o religiosos tendría bajo algún aspecto un valor absoluto de verdad. Todos serían relativos al momento histórico y al contexto cultural, de ahí su diversidad e incluso oposición.

Pero dentro de esa relatividad, todos serían igualmente válidos, en cuanto vías diversas y complementarias para acercarse a una misma realidad que sustancialmente permanece oculta.

En un libro publicado antes de su elección como Romano Pontífice, Benedicto XVI se refería a una parábola budista. Un rey del norte de la India reunió un día a un buen número de ciegos que no sabían qué es un elefante.

A unos ciegos les hicieron tocar la cabeza, y les dijeron: “esto es un elefante”. Lo mismo dijeron a los otros, mientras les hacían tocar la trompa, o las orejas, o las patas, o los pelos del final de la cola del elefante. Luego el rey preguntó a los ciegos qué es un elefante, y cada uno dio explicaciones diversas según la parte del elefante que le habían permitido tocar. Los ciegos comenzaron a discutir, y la discusión se fue haciendo violenta, hasta terminar en una pelea a puñetazos entre los ciegos, que constituyó el entretenimiento que el rey deseaba.

Este cuento es particularmente útil para ilustrar la idea relativista de la condición humana. Los hombres seríamos ciegos que corremos el peligro de absolutizar un conocimiento parcial e inadecuado, inconscientes de nuestra intrínseca limitación (motivación teórica del relativismo). Cuando caemos en esa tentación, adoptamos un comportamiento violento e irrespetuoso, incompatible con la dignidad humana (motivación ética del relativismo).

Lo lógico sería que aceptásemos la relatividad de nuestras ideas, no sólo porque eso corresponde a la índole de nuestro pobre conocimiento, sino también en virtud del imperativo ético de la tolerancia, del diálogo y del respeto recíproco.

La filosofía relativista se presenta a sí misma como el presupuesto necesario de la democracia, del respeto y de la convivencia.

Pero esa filosofía no parece darse cuenta de que el relativismo hace posible la burla y el abuso de quien tiene el poder en su mano: en el cuento, el rey que quiere divertirse a costa de los pobres ciegos; en la sociedad actual, quienes promueven sus propios intereses económicos, ideológicos, de poder político, etc. a costa de los demás, mediante el manejo hábil y sin escrúpulos de la opinión pública y de los demás resortes del poder.

Los razonamientos y argumentaciones de Rodríguez Luño siguen a continuación (.pdf: Relativismo) refiriendo y analizando los problemas y contradicciones del relativismo, de tal modo que queda de manifiesto que la cuestión de la verdad no es precisamente algo que limite o restrinja nuestra libertad, porque -como bien dice-

Las tesis especulativas no son ni fuertes ni débiles, ni frías ni calientes, ni progresistas ni conservadoras, ni buenas ni malas. Son simplemente verdaderas o falsas.”

Y esas tesis especulativas verdaderas son necesarias como referencia, no para "deducir" nada de ellas, sino para "decidir", para tomar decisiones en el ámbito de la verdad práctica, en el que se mueven las cuestiones de comunicación, con sus dimensiones éticas, políticas, estéticas, retóricas y poéticas.

07 julio 2009

Benedicto XVI: encíclica "Caritas in veritate" (comentarios y texto). Sobre el don y la sobreabundancia

Benedicto_16


Acaba de publicarse, hace momentos, la tercera encíclica de Benedicto XVI, "Caritas in veritate". Aquí puede leerse el texto completo en castellano, ofrecido por Zenit. Y aquí, la síntesis ofrecida por el Vatican Information Service (VIS).

Como es de suponer, no he tenido tiempo material de leer aún sus 127 páginas, distribuidas en 6 capítulos. Sin embargo, he podido leer algo de lo publicado por algunos que han dispuesto con anticipación del texto embargado. Lo suficiente para apreciar que -simplificando las cosas- en buena parte se trata de un texto que, habla de la caridad en la verdad,

-- para decir que la economía necesita de la ética, y para eso
-- insiste acerca del carácter típicamente humano del don de sí y de la sobreabundancia del amor.


1. La economía necesita de la ética, para su correcto funcionamiento

Leo y traduzco sintetizando algo publicado en el Corriere della Sera:

En el título, la encíclica da la vuelta a los términos cásicos del problema: la caridad debe conjugarse con la verdad, «no sólo en la dirección –señalada por San Pablo- de la “veritas in caritate” (Ef 4,15), sino en la dirección inversa y complementaria de la “caritas in veritate” ».

El Papa dice ser «consciente de las desviaciones y de los vacíos de sentido con que se ha encontrado y se encuentra la caridad, con el peligro de ser malentendida, de dejarla fuera de las vivencias éticas y –en todo caso- de impedir su valoración correcta» en los ámbitos sociales, jurídicos, culturales, políticos, económicos, «es decir, en los contextos más expuestos a ese mismo peligro».

Sin la verdad, la caridad, palabra «abusada y distorsionada», se convierte en algo «irrelevante» y queda excluida «de los procesos de construcción de un desarrollo humano de alcance universal, del diálogo entre los saberes y la operatividad». La «caridad en la verdad», sin embargo, es esencial justo en el momento en que la crisis del modelo de desarrollo global necesita «nuevas reglas» y nuevos fundamentos.

De aquí la contribución de la Iglesia, que ni tiene «soluciones técnicas que ofrecer ni pretende interferir en la política de los Estados». Caridad y verdad, Agape y Logos. Este aspecto «racional» de la caridad es comprensible incluso desde la razón humana y constituye una «base» universal –o, mejor, global- de diálogo entre todos los seres humanos, todas las naciones y todas las culturas.

Incluso «la sorprendente experiencia de la donación» unifica a los hombres porque va más allá de cualquier mérito: su norma no es sólo la justicia, sino el «exceso», el excedente,  la sobreabundancia, la demasía, el superávit… Desde esta concreta y particular «mirada» o visión, nacen líneas maestras para el mercado y las empresas,  los managers y los sindicatos, las finanzas y la política.


2. Acerca del carácter típicamente humano del don de sí y de la sobreabundancia.

Llama la atención el carácter propositivo, el "añadir" más que el lamentar o condenar prácticas que de todos modos se señalan sin tapujos. No en vano, el Capítulo 3 trata de "Fraternidad, Desarrollo económico y Sociedad Civil".

Sin querer ahora insistir en este último aspecto, sorprende la clarividencia y la nitidez con la que Benedicto XVI pasa a destacar la necesidad de la libre donación personal, más allá del humano añadir libremente al "hacer progreso" o al "mejorar como ciudadano".

En concreto, los números 34 y 35 merecen la pena ser leídos, al menos en parte, cuando los anticipaba Il Foglio ("Non tutto è mercato. Carità e verità sono doni. Il libero scambio ok, ma non basta").

Dicen estos números 34 y 35:

34. La caridad en la verdad pone al hombre ante la sorprendente experiencia del don. La gratuidad está en su vida de muchas maneras, aunque frecuentemente pasa desapercibida debido a una visión de la existencia que antepone a todo la productividad y la utilidad. El ser humano está hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensión trascendente.

A veces, el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. Es una presunción fruto de la cerrazón egoísta en sí mismo, que procede -por decirlo con una expresión creyente- del pecado de los orígenes. La sabiduría de la Iglesia ha invitado siempre a no olvidar la realidad del pecado original, ni siquiera en la interpretación de los fenómenos sociales y en la construcción de la sociedad: «Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres» [85].

Hace tiempo que la economía forma parte del conjunto de los ámbitos en que se manifiestan los efectos perniciosos del pecado. Nuestros días nos ofrecen una prueba evidente. Creerse autosuficiente y capaz de eliminar por sí mismo el mal de la historia ha inducido al hombre a confundir la felicidad y la salvación con formas inmanentes de bienestar material y de actuación social.

Además, la exigencia de la economía de ser autónoma, de no estar sujeta a «injerencias» de carácter moral, ha llevado al hombre a abusar de los instrumentos económicos incluso de manera destructiva. Con el pasar del tiempo, estas posturas han desembocado en sistemas económicos, sociales y políticos que han tiranizado la libertad de la persona y de los organismos sociales y que, precisamente por eso, no han sido capaces de asegurar la justicia que prometían.

(...) Por su naturaleza, el don supera el mérito, su norma es sobreabundar. Nos precede en nuestra propia alma como signo de la presencia de Dios en nosotros y de sus expectativas para con nosotros. La verdad que, como la caridad es don, nos supera, como enseña San Agustín [88]. Incluso nuestra propia verdad, la de nuestra conciencia personal, ante todo, nos ha sido «dada». En efecto, en todo proceso cognitivo la verdad no es producida por nosotros, sino que se encuentra o, mejor aún, se recibe. Como el amor, «no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano»

Al ser un don recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad, unifica a los hombres de manera que no haya barreras o confines. La comunidad humana puede ser organizada por nosotros mismos, pero nunca podrá ser sólo con sus propias fuerzas una comunidad plenamente fraterna ni aspirar a superar las fronteras, o convertirse en una comunidad universal. La unidad del género humano, la comunión fraterna más allá de toda división, nace de la palabra de Dios-Amor que nos convoca. Al afrontar esta cuestión decisiva, hemos de precisar, por un lado, que la lógica del don no excluye la justicia ni se yuxtapone a ella como un añadido externo en un segundo momento y, por otro, que el desarrollo económico, social y político necesita, si quiere ser auténticamente humano, dar espacio al principio de gratuidad como expresión de fraternidad.

35. (...) Si el mercado se rige únicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento. Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave [89].


Tiempo habrá de terminar de leer, pensar y comentar.

Actualización, 7:00pm: En USA, las primeras reacciones destacan que el Papa subraya las relaciones éticas con los asuntos de la vida: Pope highlights 'strong link' between life issues and social ethics in new encyclical. En concreto, salta a la vista la claridad explícita de lo dicho en el n. 15:

Otros dos documentos de Pablo VI, aunque no tan estrechamente relacionados con la doctrina social -la Encíclica Humanae vitae, del 25 de julio de 1968, y la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, del 8 de diciembre de 1975- son muy importantes para delinear el sentido plenamente humano del desarrollo propuesto por la Iglesia. Por tanto, es oportuno leer también estos textos en relación con la Populorum progressio.

La Encíclica Humanae vitae subraya el sentido unitivo y procreador a la vez de la sexualidad, poniendo así como fundamento de la sociedad la pareja de los esposos, hombre y mujer, que se acogen recíprocamente en la distinción y en la complementariedad; una pareja, pues, abierta a la vida [27]. No se trata de una moral meramente individual: la Humanae vitae señala los fuertes vínculos entre ética de la vida y ética social, inaugurando una temática del magisterio que ha ido tomando cuerpo poco a poco en varios documentos y, por último, en la Encíclica Evangelium vitae de Juan Pablo II [28].

La Iglesia propone con fuerza esta relación entre ética de la vida y ética social, consciente de que «no puede tener bases sólidas, una sociedad que -mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz- se contradice radicalmente aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada» [29].

03 julio 2009

Obama exige el acceso mundial al aborto en una reunión de la ONU

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Según puede leerse en el artículo de Samantha Singson en el boletín digital de C-FAM,

Esta semana, en la sede de las Naciones Unidas, la administración Obama continuó con sus esfuerzos por extender el acceso al aborto legal en el mundo. El equipo de Obama introdujo un lenguaje que causó irritación en las negociaciones de alto nivel. La propuesta estadounidense exige el “acceso universal” a los “servicios de salud reproductiva y sexual que incluyan el acceso universal a la planificación familiar”. El documento está siendo estudiado y culminará en el Examen Ministerial Anual de 2009, que se realizará la próxima semana en Ginebra.

Para muchas delegaciones, el punto de fricción y lo que causó la división del sólido bloque europeo fue el empleo del término “servicios” en el contexto de la “salud reproductiva”. En 2001, durante las negociaciones efectuadas en el marco de la evaluación a diez años de la Convención sobre los Derechos del Niño, un delegado canadiense dejó escapar que “por supuesto, todos saben que ‘servicios’ significa ‘aborto’”. Desde entonces, el uso de la palabra “servicios” suscita acalorados debates.

Tan controvertido es el tema de los “servicios” en el ámbito de la “salud reproductiva”, que el comúnmente impenetrable bloque de negociaciones de la Unión Europea, compuesto por 27 miembros, ha implosionado. Al oponerse a la medida, Malta, Polonia e Irlanda se separaron de sus aliados y se unieron a la Santa Sede. (...)

Semanas atrás, la nueva administración del gobierno de los Estados Unidos interpretó que la “salud reproductiva” comprendía el aborto. En abril, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, declaró ante un subcomité del Senado de los Estados Unidos: “Nosotros [la administración Obama] consideramos que la planificación familiar es un aspecto importante de la salud femenina, y que la salud reproductiva incluye el acceso al aborto, que creo que debe ser seguro, legal e inusual”. (...)


La cuestión, entre otras es ésta: si se quiere hablar del "aborto", como es palmario, ¿a qué se debe el juego de palabras -por lo demás nada sutil- hablando sobre los "servicios" de la "salud reproductiva" y demás verbosidad o palabrería de eufemismos de baja estofa?

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